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La Arquitectura es Poesía

La arquitectura es poesía” Como diría Lina Bo Bardi, Juan Kurchan o Alberto Campo Baeza entre tantos otros. Pero a qué se refieren con ésta afirmación. Quizá remite a la seguridad de que la poesía es supervivencia, porque se adapta a los continuos cambios de la sociedad, “tiene una pretensión de trascendencia y construye simulacros de eternidad”, lee el mundo y lo transforma, lo pone en valor, en crisis, en énfasis, nos lo revela. La arquitectura cumple el mismo rol, le da un lenguaje a esa realidad que nos rodea mediante símbolos reconocibles que despiertan nuestros sentidos, nos hace consientes del otro y de nosotros mismo, del medio natural, de nuestra historia, nuestra evolución, nuestra técnica y cultura. Tiene el deber de acercarse a los sueños y deseos del hombre, darles un espacio, escala, tiempo, materia.

Permite el diálogo, el intercambio enriquecedor, transforma nuestra vida cotidiana y forma parte de cada recuerdo de nuestro pasado. Los edificios hablan, transmiten, también imponen.

Y una frase viene a mi mente de inmediato: “La arquitectura, por encima de las formas en que se nos aparece, es idea que se expresa con esas formas…las formas se destruyen con el tiempo, pero las ideas permanecen, son eternas” . Me pregunto ¿Para qué sirve la inteligencia si no es para servir? Las ideas que pretenden permanecer tienen al hombre como eje, pero en la mayoría de los casos lo olvidamos, queda ahogado por nuestro ego o por intereses económicos. Es allí donde el arte tiene el poder de actuar donde el mercado no, esos lugares marginales. Vivimos en ciudades que son grandes NO lugares, y lo son por la falta de sentido de pertenencia, como esas “Ciudades Continuas” de Italo Calvino donde el mundo estaba cubierto por una única “Trude” que no empieza ni termina, sólo cambia el nombre del aeropuerto.

Cuando damos la posibilidad de aprehender los espacios construidos ya sea mediante su abstracción formal o su mensaje de libertad de acción logramos que se apropien de los edificios y pasen a ser de todos, cuando algo deja de ser ajeno y lo siento propio lo cuido, lo protejo.

En éste aspecto mi obra pretende ser como los 7.000 robles de Joseph Beuys, quien con su frase célebre “Todo hombre es un artista y cada acción una obra de arte” proclama un lugar de acción desde el informalismo transmitiendo un mensaje a la sociedad y haciéndola parte. Olvidamos que con el gesto mínimo podemos lograr grandes cambios, ese gesto mínimo donde acudimos a lo simbólico es parte primordial del paradigma actual mal llamado “sustentable” La buena arquitectura debe ser sustentable en todos los aspectos, y el climático es tan solo uno de ellos, la inclusión social y la convicción en volver a nuestras raíces y dar respuesta con los elementos básicos es el objetivo más grande.

Entonces la arquitectura “humanista”, nombre asignado por periodistas y críticos, es una herramienta, un modo, un nexo, una solución. Si la poesía es supervivencia como nombra Paul Válery en uno de sus cuadernos, ¿Podríamos decir que la arquitectura es supervivencia?

Como tal, asumo que tiene un mensaje.

Termino con un cuento que hace referencia a la ciudad que construimos entre todos:

“Vadeado el río, cruzado el paso, el hombre se encuentra de pronto frente a la ciudad de Moriana, con sus puertas de alabastro transparentes a la luz del sol, sus columnas de coral que sostienen los frontones con incrustaciones de mármol serpentín, sus villas todas de vidrio como acuarios donde nadan las sombras de las bailarinas de escamas plateadas bajo las arañas de luces en forma de medusa. Si no es su primer viaje, el hombre ya sabe que las ciudades como ésta tienen un reverso, basta recorrer un semicírculo y será visible la faz oculta de Moriana, una extensión de chapa oxidada, tela de costal, ejes erizados de clavos, caños negros de hollín, montones de latas, muros ciegos con inscripciones borrosas, armazones de sillas desfondadas, cuerdas que sólo sirven para colgarse de una viga podrida. Parece que la ciudad continúa de un lado a otro en perspectiva multiplicando su repertorio de imágenes: en realidad no tiene espesor, consiste sólo en un anverso y un reverso , como una hoja de papel, con una figura de un lado y otra del otro, que no pueden despegarse ni mirarse.”

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