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CASA LAGUNA

Ubicación: Barrio Horizontes al Sur, Canning, Prov. de Buenos Aires, Argentina

Proyecto: Arq. Diorella Fortunati, Arq. Nuria Jover

Dirección: Arq. Diorella Fortunati

Colaboradores: Arq. Daiana Ferreira, Marisa Caudi

Construcción: Morton 51st

Superficie construida: 170m2

Superficie terreno: 705 m2

Año de proyecto: 2020

Año de construcción: 2022

Asesores: Ing. Carlos Tinirello

Imágenes de anteproyecto: Maiten Alderete

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Memoria

por Diorella Fortunati

Cuando Marcelo y Deborah me contactaron sentí inmediatamente que eran de esas personas que estiman lo verdadero, lo esencial. Añoraban todo lo que, por esas cosas de la vida, también hubiese añorado de una “casa”.

¿Y qué es casa?

Casa para ellos es refugio, olor a tilo, quietud, música calma, un fuego, un vino, un libro, una buena comida, la familia yendo y viniendo, los nietos, los amigos, el silencio.

Pensamos una casa introspectiva, que construya murallas perimetrales llenas de vida y actividad para liberar un corazón flexible de usos múltiples, completamente aislado, con grandes ventanales que lo conectan con su pulmón a cielo abierto, desde donde ver la orilla de la laguna, las nubes, el atardecer, los teros. La casa crea su propio paisaje.

Nada se vislumbra de otras construcciones desde la casa, la privacidad fue la premisa principal.

Se accede a través de un patio mediterráneo, de bajo mantenimiento, árido, resguardado por un filtro de listones de madera de cedro. Uno es conducido por un único camino de hormigón alisado que genera tres escalones flotantes de grandes dimensiones hasta dejarte bajo un semicubierto de losa, ininterrumpido, que contiene una puerta pivot de madera por debajo y una cubierta ajardinada por encima. El auto queda fuera de esa lógica, desde el momento en que lo estacionas detrás de un tabique colgante de hormigón visto con encofrado de tablas horizontales como la pieza estructural en sí misma, no volves a verlo, pudiendo acceder por la entrada secundaria al mismo espacio abierto común de la vivienda, acompañada inmediatamente de la cocina y un área exterior de parrilla y comedor diario esbozado por un mesón de hormigón, mobiliario permanente que invita al uso cotidiano y real.

Un sistema de tabiques colgantes y vigas, con diferentes texturas de hormigón, articulan el espacio flexible interior, creando una circulación

fluida, de visuales lejanas, delineada más bien por el instinto que por la

conducción, a través de la cual encontrás el área privada.

La misma está compuesta por tres dormitorios. Dos de ellos son de visita, austeros, para recibir a la familia esporádicamente, y el último, aislado por un patio de agua del resto, es el permanente, mirando a la laguna, atomizado por dentro, generando rincones con variadas visuales y usos. Contenido por un tabique de hormigón colgante que arma a su vez la mesada de lavabo y deja espiar por debajo el espejo de agua. El baño, como excusa, se despliega como agua derramada por el dormitorio y va generando diferentes grados de privacidad, ayudado por un sistema de cerramientos de madera o vidrio que arman un laberinto donde antes había un gran prisma sin categorización. Así se diferencian sectores de circulación, de dormir, de guardado y de ducha.

Ya en el jardín, al cual llegás atravesando un sector de iguales proporciones y tamaño que el área social de la casa pero exterior, por momentos semicubierto y en otros en contacto con el cielo, se desarrolla la pileta de desborde infinito, centrada con el corazón de la casa, generando una continuidad de espejos de agua, de reflejos, entre la pileta y finalmente la laguna.  La continuidad permanente del solado de hormigón alisado sólo se interrumpe por un gran fogón que orada el piso en forma de círculo invitando a la reunión en esa intemperie.

La propuesta de vegetación es parte fundamental de este paisaje antropizado, Elegimos un olivo para el acceso, con lavandas, formios y piedras, mientras que las buscapinas y su flor generan un verde seco continuo y perenne, colgante desde la cubierta, que no requiere mantenimiento alguno. Los maceteros de hormigón invaden la casa mezclando interior y exterior al continuarse de un lado al otro a un nivel de 0.70m. Los mismos acompañan la fachada sur y el patio de agua donde se dispusieron alocasias. Propusimos para el atardecer, hacia el fondo del lote y el comienzo de la laguna, un sauce llorón, que imaginamos tocará el agua con sus hojas dejando pasar los últimos rayos de sol.

 

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